'Nuestros profesores son unos profesionales extraordinarios con un altísimo nivel de empatía'


José Antonio Cordero
Licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla. Profesor de Biología y Química en Bachillerato, también fue tutor y participó en los programas internacionales de solidaridad de nuestro Colegio.
Actualmente colabora con el proyecto de creación de la Asociación de Antiguos Alumnos 'Carlos V de Europa'.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
Sin lugar a dudas, el contacto diario con mis alumnos. Me gusta verlos llegar a clase e interactuar entre ellos antes de que ocupen sus asientos. Luego abren sus cuadernos y sientes 25 miradas expectantes a la espera de lo que tengas que contarles en ese momento. La verdad es que es una gran responsabilidad pero es bonito. Por otro lado intento aprender día a día de lo que ellos me aportan, podríamos decir que se produce un fenómeno de retroalimentación que me satisface mucho.

¿Desde cuándo formas parte del Claustro de Profesores del Colegio?
Pues desde 1995. Da un poco de vértigo decirlo ¿no?

¿Qué asignaturas impartes y a qué cursos actualmente?
Doy clases de Química y de Biología en 1º y 2º de Bachillerato. Concretamente a los chicos que llevan a cabo el Bachillerato Biosanitario. Los pobres me tienen que sufrir ocho horas a la semana. También doy Química a los alumnos de Bachillerato Tecnológico que han optado por la doble vía.

Si no pudieras ser profesor, ¿a qué te dedicarías?
No es algo que me haya planteado nunca pero posiblemente a alguna profesión que me permitiese viajar y conocer mundo.


¿Qué recuerdas de tu primer día de clase?
¡Uy!, pues recuerdo ese día muy bien. Yo no comencé el curso en septiembre sino que vine a sustituir a un profesor que había dejado de trabajar en el Colegio. Cuando me presentaron a mis alumnos de 6º de la EGB estaban todos sentados en sus pupitres dispuestos en filas separadas. Me di la vuelta un momento para escribir en la pizarra oí un ruido y me volví. De pronto observé, con estupor, que todas las sillas y mesas, antes alineadas y separadas, estaban juntas en el centro del aula y con sus ocupantes mirándome sonriendo. Se trataba, claramente, de un reto, me estaban probando para ver hasta donde podrían llegar. Hoy día esos chicos traviesos son médicos, pilotos de avión, ingenieros, abogados, etc. Y alguna vez que nos hemos vuelto a ver nos hemos reído juntos recordando ese momento.

¿En qué crees que ha mejorado el Colegio?
En muchas cosas, algunas de ellas muy evidentes como pueden ser las instalaciones. El Colegio se va haciendo mayor y va creciendo en todos los aspectos, las infraestructuras son uno de ellos. Pero ha crecido muchísimo en otros aspectos fundamentales como el aumento de intercambios con otros colegios de otros países, lo que está en nuestro ADN de educación basada en la cultura occidental. Ha aumentado significativamente la carga horaria en lengua inglesa. Han aparecido las terceras lenguas. Ha crecido en participación en concursos externos de muchas asignaturas y seguirá creciendo en este sentido pues nuestra intención es que nuestros alumnos entiendan que deben aprovechar todas las posibilidades que el mundo les ofrece y que están al alcance de sus manos para estar cada vez mejor preparados.

¿Qué sigue igual?
Pues lo más importante, nuestro Ideario, que es el que rige todo nuestro sistema de actuación.

¿Qué peculiaridad o rasgo propio destacarías de la enseñanza en el Colegio?
Más que de la enseñanza en sí, de la que ya te he comentado antes algunos aspectos, yo destacaría a los enseñantes. Los docentes de nuestro Colegio son unos profesionales extraordinarios, con una capacidad de trabajo enorme y con una facilidad para reinventarse que, aún hoy después de tantos años en el Colegio, sigue sorprendiéndome. Y todo esto con un altísimo nivel de empatía hacia sus alumnos, lo que hace que el ambiente de trabajo sea muy agradable.

¿Podrías contarnos algún momento especial de tu trayectoria docente?
Podría contarte muchos, uno por año. Las graduaciones de nuestros alumnos siguen emocionándome año tras año. Verlos salir tan felices de su Colegio con la satisfacción del trabajo bien hecho es algo que no tiene precio para mí.

¿Y alguna anécdota?
Es difícil decidirse, cuando trabajas con chicos jóvenes es fácil que cada día ocurra algo que te haga sonreír y que quieras conservar en el recuerdo. Por destacar alguna, recuerdo que un año diseñamos una asignatura que perseguía que los alumnos tuviesen que construir 'artefactos' basados en conceptos científicos. Tenían que investigar sobre el funcionamiento de los mismos, construirlos y hacer una demostración de su funcionamiento. Una vez más los alumnos nos volvieron a sorprender, superando con creces nuestras expectativas previas. Recuerdo que uno de ellos construyó un 'Lanza Patatas'; yo no sabía muy bien en qué consistía, pues trabajaban de modo autónomo, y cuando hizo su demostración fui consciente en una décima de segundo que la autonomía absoluta no es siempre lo mejor. Afortunadamente todo quedó en la cara de susto que se me quedó al ver como una patata lanzada por un tubo de PVC se elevó por encima del Colegio a una velocidad -créeme- excesiva.

¿Cuál es el sueño de un profesor de tu asignatura?
Que los alumnos lleguen contentos a tu clase y salgan algo más contentos que entraron y algo más sabios.

¡¡Gracias por compartir tus experiencias!!
Gracias a ti, Pedro. Ha sido un placer.