'Si eres feliz, los niños también lo son'


Mr. Mark Davis
Nació en Birmingham (Reino Unido) hace unos cuantos años y lleva 21 en Sevilla. Enseña inglés y está encantado de estar aquí y sentirse como uno de nosotros.

¿Por qué Sevilla?
¡Buena Pregunta! Cuando terminé mis estudios en Birmingham me fui a trabajar a un campamento para niños donde se hacían todo tipo de deportes y actividades. Yo era monitor y también impartía clases de inglés a los chicos que procedían de Europa. Es aquí donde conocí a un grupo de niños de Sevilla y una vez terminada la temporada, decidí venir a visitarlos y conocer a sus familias, la ciudad y aprender un poco el idioma. Entonces me enamoré de Sevilla (también) y aquí sigo.

¿Desde cuándo forma parte del Claustro de Profesores de nuestro Colegio?
Este curso 2014-2015 cumplo mi décimo año en el Colegio: todo un reto. Y sigo disfrutando de cada día, ahora enseñando a los más pequeños de la casa en Infantil. Puedo decir que hago lo que más me gusta: ser educador (que aunque es muy duro, merece la pena). Parece que fue ayer cuando entré por primera vez en mi clase de 3º de Primaria y empecé a dar clases a Jesús, Emilio, Pablo, Raquel, Gonzalo, Adela, María y Adriana, por nombrar algunos.
Una anécdota curiosa que me pasó estas navidades fue cuando ellos visitaron el Pabellón de Infantil y una alumna, Rocío Molina, disfrazada de beduina, se topó conmigo y se quedó sorprendida cuando le nombré y le pregunté cómo estaba. Ella me contestó: 'Pero teacher Mark... ¿Todavía te acuerdas de mí?'. Por supuesto que me acuerdo de todos. Ahora ellos están en su último año escolar antes de hacer la Selectividad y lanzarse al mundo exterior. Les deseo lo mejor a cada uno de ellos.

¿Qué asignatura imparte y en qué curso actualmente?
Soy profesor de Inglés (obviamente) y doy clases en Infantil 5 años donde cada día me siento más joven. Cantando (aunque fatal), jugando y preparándoles para su 'gran salto' hacia Primaria.

¿Cuál es su objetivo para el curso 2014-2015?
Como cada año: disfrutarlo al máximo posible. Si eres feliz, los niños también. Aprendo mucho de ellos y es muy gratificante ver cómo los niños van progresando día tras día con las cosas que aprenden en clase. Hay que enseñarles a ser mejores personas para el día de mañana, igual que me enseñaron a mí cuando yo estaba en mi colegio.

¿Por qué profesor?
Por las vacaciones (risas)... No, es broma. Cuando era pequeño, mi madre era secretaria en mi colegio y me colé muchas veces en la sala de profesores. Tengo muy buenos recuerdos del colegio, aprendí mucho gracias a mis profesores y tenía muy buena relación con ellos. Incluso sigo teniendo contacto con algunos todavía. Siempre estaré agradecido por todo su empeño y ayuda que me dieron.
Ser profesor es todo un privilegio e intento transmitir lo máximo posible cada día a los niños de mi aula, como mis maestros hicieron conmigo.

Y si no fuera profesor, ¿a qué se dedicaría?
Haría algo relacionado con el deporte. Cuando terminé de estudiar, en un principio quise ser profesor de Educación Física o algo similar. Mi padre era entrenador y yo desde los 8 años entrenaba y competía en el mismo club de atletismo. Yo soñaba con llegar a lo más alto, conocer ciudades y viajar a lugares nuevos para competir.

¿Podría contarnos algún momento especial en su vida?
¡Uf! Habrá muchos pero hay un par de cosas que destacan.
En el profesional, como profesor, llegas a conocer mucha gente. Antes, trabajaba como jefe de estudios en academias en Sevilla y conocí a mucha gente famosa. Entraron en mi clase como personas normales, portándose muy bien y respetando que yo era el profesor y ellos venían a aprender.
En lo personal, tengo una curiosidad relacionado otra vez con el deporte. Antes de venir a España y durante muchos años cuando competía, había un rival que siempre intentaba saltar más que yo pero creo que nunca lo consiguió. Un día, decidí dejar de saltar y competir. Fue muy duro: con un sacrificio muy grande para mí y para mis padres. Pero lo curioso es que yo lo dejé pero él -Mark Mandy, aún recuerdo su nombre- siguió y la última vez que le vi saltar fue mientras yo estaba viendo por televisión las Juegos Olímpicos de Atlanta 96. ¡Qué casualidad! -Pensé. Podría haber sido yo pero mi destino me trajo a Sevilla y no lo cambiaría por nada en el mundo.

¡Muchas gracias, teacher Mark!
A usted, don Pedro. Ha sido un gran placer y os deseo lo mejor para ti y para todos en nuestro Colegio.