'Los valores del Colegio son la constancia, el trabajo y la solidaridad'

Elisabeth Desruelle
Antigua alumna de nuestro Colegio, actualmente (mayo 2014) termina la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Sevilla y cursa 2º de grado medio de canto lírico en el conservatorio Cristóbal de Morales.
Idiomas: francés (lengua materna), español (bilingüe), inglés (nivel avanzado C1), alemán (nivel A2 Start 2), italiano (nivel básico) y esloveno (nivel básico).
Este curso 2013-2014 además ha estado de Erasmus en la ciudad de Ljubljana.
Recuérdanos: ¿en qué año saliste del Colegio?
En el año 2010

¿Durante cuántos años fuiste nuestra alumna?
Estuve en el Colegio desde septiembre del año 2000, el mismo año que llegué a España. Fui alumna durante 10 años.

¿Cómo definirías tu paso por el Colegio?
Lo definiría como una experiencia formativa tanto académica como personal, llena de emociones, decisiones que tomar, retos y logros.

¿Qué representa para ti el Colegio en tu vida actual?
El Colegio representa una gran parte de mi vida, en la que me he formado pasando por momentos difíciles y a la vez muy satisfactorios. Además de ello la gente que conocí allí ha sido la que ha permanecido a mi lado en todo momento hasta ahora, por lo cual siempre nos acordamos de lo vivido allí.
Representa además la apertura de mente que he desarrollado viajando al extranjero que tantas veces he recordado durante mi estancia Erasmus: mis amigos siempre proponían un destino al cual yo ya había ido antes con el Colegio, y es en esos momentos cuando me doy cuenta de lo mucho que hemos hecho.
Sin olvidar la parte de mi pasión por el canto, que me ha permitido entrar en el conservatorio Cristóbal de Morales de Sevilla gracias a mis años en el coro del Colegio.

¿Qué valores sientes que te inculcaron principalmente en el Colegio?
Los valores primordiales son la constancia, la responsabilidad y el trabajo, enseñándome que siempre se consigue llegar al resultado querido si se pone esfuerzo y ganas, hecho que me ha ayudado a lo largo de mi carrera universitaria. Además de ello el buen ambiente que hay en el Colegio muestra que aunque exista una jerarquía todos nos podemos ayudar los unos a los otros, la solidaridad es, pues, otro de los valores fundamentales.

¿Qué fue lo que más te marcó del Colegio?
Diría que lo que más me marcó fue mi experiencia en el coro ya que ha determinado una parte de mi vida, me ha enseñado a abrirme a los demás y a descubrir algo que no sospechaba que tenía en mí, permitiendo que me sintiera parte de algo más allá que el aspecto académico del Colegio.

¿Algo del Colegio que recuerdes a menudo en tu día a día?
Tengo tantos recuerdos después de diez años que es difícil elegir algo en concreto, en ocasiones son las clases, los profesores, los viajes, mis amigos. Un día incluso soñé que volvíamos todos a la clase de Física con Manolo.

¿Qué profesor/a recuerdas especialmente?
Me es imposible nombrar a una única persona. Hay demasiadas personas que me han marcado en estos diez años, desde que entré hasta que me gradué y abracé a cada uno de los que aún siguen cerca de mí en la distancia.

¿Alguna anécdota en particular que sea difícil de olvidar?
Cuando los profesores me tuvieron que “amputar” la dinamo durante el paseo en bici que hicimos en Salzburgo. Desde entonces mi nombre ha cambiado por Madmoiselle dinamó (risas).

¿Qué importancia han tenido los idiomas en tu carrera?
Al haber hecho mi carrera en Sevilla no me han sido fundamentales, sin embargo, gracias al nivel adquirido en el Colegio y posteriormente en la universidad me ha permitido irme de Erasmus y sentirme cómoda en un entorno extranjero y sobre todo en las clases.

¿Participaste en algún programa de intercambio internacional del Colegio? ¿Qué te aportó?
Sí, participé en el intercambio desarrollado con Alemania, en Kiel y con Austria en Linz, además de uno más corto con el coro, también en Alemania, pero esta vez en Frankfurt. Creo que esto es una de las mejores experiencias que se pueden tener para aprender un idioma y a integrarse así como a adaptarse a las costumbres de un nuevo país. De hecho este año volví a ver a Lisa, la chica austriaca que se intercambió conmigo hace ya seis años…

¿Sigues manteniendo relación con antiguos compañeros del Colegio?
No es que siga manteniendo relación con ellos, es que siguen siendo mis mejores amigos. Además siempre es una alegría encontrarse con un antiguo alumno por las calles de Sevilla.

Descríbenos tu día a día en pocas líneas.
Cuando estoy en Sevilla suelo ir a la facultad por la mañana. A clases y luego a trabajar si hace falta terminar algo en grupo. Para comer me las arreglo como pueda porque rápidamente tengo que coger la bici para ir al conservatorio que a veces se convierte en un placentero paseo o en una rápida carrera. Cuando termino ya me subo en coche a mi casa. -¿En coche? (risas) Sí… hace tres años ya que tengo el carnet. En ocasiones ya no tengo más fuerzas que las justas para cenar y dormir. Es una rutina que cansa pero es a la vez muy enriquecedora.

¿Qué consejo darías a los actuales alumnos del Colegio?
Que hagan todo lo posible por disfrutar y aprender, que se informen acerca de las opciones que tienen para el futuro ya que parece muy lejano y abstracto pero acaba por llegar y que no se estresen demasiado, todo llega en su momento. Y sobre todo que aprovechen todas las oportunidades de viajar, de participar en nuevos proyectos y de tomarse el tiempo para actividades placenteras que desarrollen sus facetas creativas y artísticas.

¿Por qué le recomendarías tu Colegio a los padres de un posible alumno?
Sobre todo por el ambiente familiar que hay entre todos, por el hábito de trabajo y las oportunidades de aprender idiomas, viajar y participar en actividades extraescolares que a veces pueden llegar a cambiarle la vida a alguien, como me pasó a mí.

¡Muchas gracias Elisabeth!
Antes de terminar tengo que revelar el porqué de esta entrevista. Aparte de ser porque está claro que mi vida ha girado en torno al Colegio y esto hace que le tenga mucho cariño, la idea de contar lo que habéis leído ha sido porque cuatro años después me he vuelto a encontrar con mis profesores en la ciudad donde estoy ahora mismo de Erasmus: Ljubljana, y la sensación que tuvimos todos fue como si una parte de esa gran familia se volviera a unir de nuevo, como si el tiempo no hubiese pasado.
Gracias a todos vosotros por hacer que estos diez años sean como un simple recuerdo.