'Siempre consideré mi aula como una prolongación de mi casa'


D. Miguel Salvador
Licenciado en Geografía e Historia sección Arte. Ha impartido clases de Historia del Arte en diversos cursos y también fue tutor en sus comienzos en el Colegio.
Cumple veinticinco años en el Colegio en el curso 2013-3014 y nos brinda esta entrevista.

¿Por qué es profesor?
Para mí, más que trasladar conocimientos o contenidos ser profesor de Arte supone tener la oportunidad de compartir algo que me apasiona y que siempre me ha interesado. Y tengo la gran suerte de que forme parte de mi trabajo. Pero no es sólo que me guste la materia: yo entiendo la misión del educador en el sentido amplio; ser educado es un saber estar y moverse en el mundo y lo que yo, modestamente, pueda aportar en ese sentido también me resulta gratificante.

Si no pudiera ser profesor, ¿a qué se dedicaría?
Puestos a imaginar, me dedicaría a diseñar jardines, ser paisajista. Tener un papel y lápiz donde crear un entorno y por supuesto llenarme las manos de tierra.

¿Qué recuerda de su primer día de clase?
El primer día que me enseñaron el Colegio tuve la suerte de poder elegir entre varios edificios que estaban en construcción. Mi clase sólo tenía los cimientos construidos pero vi que delante de ella había un pequeño campanario y detrás un pequeño pinar. Supe que ésa era la mía. El día que se llenó de alumnos me sentí tan ilusionado como nervioso. Tenía que presentarme y no hice otra cosa que hablar de mis viajes y de mi estancia en Nueva Zelanda y otros países. Desde entonces me apodaron Willy Fogg.

Después de veinticinco años… ¿en qué cree que ha mejorado el Colegio?
Imposible relatar todos los cambios en una trayectoria tan larga. Lo primero que llamaría la atención es lo mucho que han cambiado las instalaciones. De ser un colegio casi familiar hemos pasado a tener unas instalaciones de primer nivel pero sin perder nuestro carácter propio. El Colegio aprende enseñando. Y cada curso avanzamos con vosotros y para vosotros. Con la revisión y mejora continua de los programas, la preparación de los alumnos cada vez es más completa. Cada vez están mejor preparados para la Selectividad y la Universidad.

¿Qué sigue igual?
Mi aula. Siempre la consideré como una prolongación de mi casa. Con mis plantas y cuadros, la siento mi segundo hogar. Ahora que la comparto con mi amigo Pedro González-Barba es como estar de vuelta en la adolescencia, cuando compartes la habitación con tu hermano.

¿Qué es lo que más le gusta del Colegio?
Esa pregunta toca de lleno lo sentimental. Lo que más me gusta es la vivencia del Colegio. El bullicio del recreo, las mochilas en los escalones, conoceros y despediros muchos años después. Todo eso creo que lo llevo ya en mi ADN.

¿Cuál considera su mejor curso/año escolar?
Con todos los cursos he vivido momentos irrepetibles en el aula, en los patios, en los viajes, pero quizás guarde especiales recuerdos de un par de promociones...

Cuéntenos alguna anécdota...
Aquella en la que antiguos alumnos entraron en el aula y se sentaron entre los alumnos. Pasé lista y como si nada. Notaba que en las clases había un pequeño revuelo y que la explicación no era como siempre. Hasta que no pasaron veinte minutos no me di cuenta de que estaba explicando a más alumnos de la cuenta y que algunos iban sin uniforme. Qué cara se me pondría pues las risas fueron al unísono. Se ve que a muchos antiguos alumnos los sigo teniendo presentes aunque hayan dejado el Colegio.

¿Cómo es la relación entre los profesores?
Nuestro objetivo común es la formación de nuestros chicos. Eso genera una complicidad y un ambiente de colaboración que hace el trabajo más fácil en el día a día.

¿Por qué considera importante su asignatura?
Sin lugar a dudas la formación de una persona no se puede considerar completa si deja detrás el Arte, la Música, el Cine, la Literatura… que son huellas de nuestra Historia y manifestaciones de lo mejor que el ser humano puede dar de sí mismo. Pero la Historia del Arte, aparte de explicarnos esa herencia que se conserva en los Museos, nos enseña a mirar. Nada más y nada menos que a ser conscientes del acto natural de ver. Y eso quizás en este momento sea más importante que nunca. Ahora que literalmente andamos por la vida con la cabeza agachada mirando todo el rato el móvil y que parece que todo lo demás no existe, desde la asignatura trabajo para alimentar la curiosidad y que perviva el interés por el entorno. Nos perderemos mucho de la vida si no levantamos la cabeza y miramos todo lo que nos rodea en cada momento y a veces no valoramos lo suficiente.

Muchas gracias por compartir su experiencia.
¡De nada!